Riesgo de la creación de sociedades con los amigos

Montar un negocio teniendo como socio a uno o varios amigos tiene sus ventajas: no tienes que preocuparte por crear un clima de confianza, el ambiente de trabajo es inmejorable y, en caso de surgir cualquier problema, siempre es mejor discutirlo con un amigo que con un desconocido. Pero quizás no te hayas parado a pensar que una cosa es la amistad y otra los negocios. No sería la primera vez que dos amigos terminan poniendo punto y final a su relación por culpa de un conflicto surgido en una empresa que montaron juntos. Entonces: ¿es mejor tener ambos entornos separados? Pues sí, es recomendable diferenciar la amistad de los negocios, pero eso no significa que no puedas emprender en compañía de ese amigo con el que llevas tiempo hablando de montar una start-up.

Muchos emprendedores cometen el error de pensar que pueden trasladar sus relaciones de amistad a los negocios, dejando sin atar ciertos cabos que es preciso tener bien sujetos antes de lanzarse a la arena empresarial. Piensan que, siendo amigos, no habrá problemas a la hora de resolver cualquier imprevisto que pueda suceder, negociar el reparto de beneficios, definir las ocupaciones de cada uno o las condiciones para vender la propiedad de la empresa, llegado el caso.

Todo eso se resuelve con dos premisas. La primera es tener en cuenta que, en lo que a las relaciones de empresa se refiere, por muy amigos que seáis lo que tienes a tu lado es un socio, y deberás tratarle como tal. La segunda es establecer los mecanismos por los cuales se regirá la relación entre los socios y la compañía mediante un documento conocido como el pacto de los socios. No es un trámite obligatorio a efectos legales, pero sí recomendable cuando van a ser varias las personas que participen en la constitución, administración o gestión de una sociedad.

¿Y para qué sirve este pacto de socios? Fundamentalmente para poner por escrito las condiciones y cláusulas que evitarán que una amistad de toda la vida se rompa por un negocio mal planificado. Este documento, que se ratifica ante notario, debe dejar constancia de cuáles serán las bases del negocio, cómo será la toma de decisiones entre los socios y qué consecuencias jurídicas tendrá el incumplimientos de estas normas. Podréis añadir cuantas cláusulas y condiciones estiméis oportunas, aunque es muy recomendable que se incluyan los siguientes términos:
  • El grado de participación, inversión y propiedad de cada socio en la empresa

  • Las funciones que realizará cada socio y el sueldo que percibirá por ello

  • Los criterios a seguir para la venta, cesión o liquidación de la parte que cada socio tenga en la empresa

  • El papel de cada socio en la toma de decisiones de la compañía

  • Los mecanismos que regirán el reparto de dividendos y beneficios

  • Las penalizaciones que conllevará el incumplimiento de este pacto

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